El de Steve Jobs en la ceremonia de graduación de la Universidad de Stanford es un discurso de referencia para el género del storytelling. Doy mucho la lata con él pero hoy, que nos ha dejado, es de revisión obligada no solo por su técnica sino por su contenido: “Si vives cada día como si fuera el último, algún día tendrás razón. (…) Cada mañana me he mirado en el espejo y me he preguntado si hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy? Si la respuesta era ‘No’ durante demasiados días seguidos, sabía que necesitaba cambiar algo”.
Una de esas pifias de los políticos que tanto nos gustan porque, entre otras cosas, nos permiten colarnos en la tramoya de los discursos.
En este caso, la televisión portuguesa pinchó antes de tiempo a José Sócrates mientras preparaba su intervención sobre la solicitud de rescate económico a la UE.
Buenafuenteentrevistó anoche a Pau García Milá, un emprendedor que, con tan solo 23 años, ha creado el sistema operativo online y gratuito Eye OS. Lo definieron como “el proyecto más grande de software libre creado en España”. Confieso mi ignorancia sobre el tema.
La conversación merece la pena tanto por el fondo como por la forma. Empezando por esta última, demuestra que un comunicador no ha de ser perfecto para resultar carismático. Pau conecta con la audiencia por su frescura, simpatía, humildad, humor, sinceridad… Llega sin pretensiones mediante una intervención bastante lúcida y directa.
Un modelo casi de (buen) innovador norteamericano del que andamos tan escasos. Las influencias le delatan en la filosofía vital (que comparto en muchos aspectos) y en la manera de elaborar el discurso mediante la técnica del storytelling o construcción del relato.
Eye OS nace por culpa de una cuesta, explica. Lo creó con un amigo que vivía en lo alto de dicho promontorio. Cuando se visitaban era frecuente que alguno hubiera olvidado material en su casa. Por ejemplo, los discos de Photoshop. Así que le tocaba volver a recogerlo y de nuevo subir la cuesta latosa. A consecuencia de la pereza, ingeniaron el sistema basado en lo que luego Silicon Valley bautizaría como cloud computing.
Una manera divertida de mitificar el arranque de su prometedora compañía. Recuerda bastante a esas leyendas del sueño americano que glosan el nacimiento de tal o cual megacorporación en un simple garaje…
La entrevista merece la pena ya solo por aforismos como este: “Nunca te burles de un friki porque un día será tu jefe”.
¿Y por qué?, añadiría. La exclusión del espacio aéreo libio vuelve a demostrar que las palabras nunca son inocentes, que siempre están cargadas de emociones y valores. En el debate del Congreso de los Diputados de ayer, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se refirió a las operaciones de la alianza multinacional como “intervención militar”, mientras que el líder de la oposición, Mariano Rajoy, habló directamente de “guerra”, término que, según las crónicas, jamás pronunció el jefe del Ejecutivo.
En la sombra, Irak. Con el eufemismo, Zapatero trata de distanciarse de las críticas de quienes le acusan de doble rasero frente a la participación española en la invasión del país regido por el tirano Sadam Hussein y esta otra supuestamente destinada a proteger a la ciudadanía de los ataques del dictador Gadafi.
El tecnicismo también aleja de las connotaciones dramáticas de la guerra así como de los sacrificios que implica para los contendientes. La terminología bélica se arma de expresiones asépticas que califican el bombardeo de una boda, por ejemplo, de daño colateral.
Por su parte, Rajoy -y los medios afines- hablan sin ambages, desde el primer momento, de “guerra”. Así equipara Irak y Libia, olvidando intencionadamente la laxa resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, para legitimar la decisión del gobierno popular al tiempo que tacha de hipócrita al presidente.
Eso sí, para calmar conciencias, ambos adjetivan de “humanitarias” ambas acciones, intervenciones, operaciones, guerras, invasiones… para gustos, el vocabulario.
“Cuando comprendemos la ventaja del mago, comprendemos el poder del orador, el poder del que está en el escenario”, explica Yago de Marta en su artículo.
Con tal fórmula de cortesía concluyó esta semana el presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, sus respuestas a la oposición en el pleno de las Cortes de esta Comunidad. La etiqueta también incluyó alguna ironía. Por anecdóticas que resulten, se agradecen unas pinceladas de parlamentarismo inglés en nuestras cámaras.